Europa se congestiona: retrasos y tensión en las cadenas de suministro

Los principales puertos del norte de Europa atraviesan una grave crisis de congestión que ya afecta a las cadenas de suministro globales. Bremerhaven, Rotterdam, Amberes-Bruges, Hamburgo y otros nodos clave enfrentan demoras de hasta seis días promedio, en un escenario que podría empeorar en los próximos meses.

La situación responde a una combinación de factores estructurales, laborales y climáticos que ha creado una “tormenta perfecta” para el transporte marítimo europeo. Entre los principales motivos se destacan:

  • Paros laborales: Huelgas prolongadas en Bélgica han afectado duramente a Amberes-Bruges, generando un importante embotellamiento.

  • Infraestructura terrestre limitada: Derrumbes y cortes ferroviarios cerca de Hannover restringen el acceso a puertos como Bremerhaven y Hamburgo.

  • Problemas fluviales: Los bajos niveles del río Rin complican el uso de barcazas, especialmente desde Rotterdam, afectando la distribución hacia el interior del continente.

  • Conflictos por automatización: En Rotterdam y Le Havre, las disputas laborales relacionadas con la automatización de terminales han derivado en interrupciones.

  • Alta demanda estacional: El aumento del volumen de carga por las campañas de “vuelta al cole” y fin de año presiona aún más la capacidad operativa.

  • Cambios en las rutas navieras: La reorganización de alianzas como Gemini (Maersk-Hapag-Lloyd) ha incrementado el tráfico en ciertos puertos, desbordando su capacidad.

Los puertos más afectados muestran distintos grados de disrupción. Bremerhaven sufre importantes demoras en el servicio de transbordo. En Amberes, la acumulación de buques es crítica por los paros. Rotterdam enfrenta una sobrecarga constante y conflictos sindicales. Hamburgo, Le Havre y Felixstowe también registran fuertes demoras operativas.

Ante este panorama, las navieras están activando planes de contingencia. Maersk, por ejemplo, ha extendido la duración de sus medidas hasta fin de mayo, incluyendo desvíos de rutas y nuevas escalas en terminales menos saturados del norte. No obstante, las alternativas son escasas. El desvío por puertos del Mediterráneo, antes una opción viable, ha perdido eficiencia debido al conflicto en el Mar Rojo, que ha alargado considerablemente los tiempos de tránsito por esa vía.

Las proyecciones no son alentadoras. Expertos anticipan que la congestión persistirá al menos hasta mediados del verano europeo. Además, la falta de lluvias seguirá afectando los niveles del Rin, clave para el transporte interior.

Para exportadores e importadores latinoamericanos, esto representa un desafío adicional: aumentan los tiempos de entrega, los costos de almacenamiento y la necesidad de trabajar más de cerca con operadores logísticos para ajustar estrategias y minimizar riesgos.

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