El flete en alimentos tiene una incidencia mucho menor de la que suele suponerse en la formación del precio final. Según un relevamiento de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), el costo del transporte representa entre 1,8% y 5,1% del valor que paga el consumidor por productos básicos como yerba mate, aceite y azúcar. El dato vuelve a poner en foco un punto clave para la logística argentina: el transporte es una parte necesaria de la cadena, pero no el principal factor que explica los precios en góndola.
El estudio fue elaborado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC y tomó como referencia marcas líderes en canales minoristas, con valores finales al consumidor con IVA incluido. Además, utilizó tarifas reales de transporte desde la planta productora hasta centros de distribución, sin considerar promociones ni descuentos estacionales. De ese modo, el trabajo buscó medir el costo estructural del traslado de mercaderías.

Qué muestra el estudio sobre el flete en alimentos
Los resultados indican que la incidencia general del transporte se mantiene acotada, incluso cuando se trata de recorridos extensos dentro de Argentina. En términos concretos, el informe concluye que el costo del flete representa:
- 1,78% del precio final de un kilo de yerba mate
- 1,83% del precio final de una botella de aceite
- 5,13% del precio final de un kilo de azúcar
En otras palabras, aun cuando el traslado involucra distancias de entre 700 y 1.230 kilómetros, el peso del transporte sobre el precio final sigue siendo limitado. Esto permite observar con mayor precisión cómo se distribuyen los costos dentro de la cadena de valor de los alimentos básicos.
Desde FADEEAC remarcaron que el transporte aporta previsibilidad, cobertura territorial y eficiencia operativa, pero que su participación en el precio final es marginal frente a otros componentes estructurales. Esa mirada resulta relevante en un contexto como el argentino, donde la discusión sobre inflación, logística y costos suele instalar al transporte como uno de los principales responsables de los aumentos, aun cuando la evidencia técnica muestra otra cosa.
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Flete en alimentos según el producto analizado
Yerba mate
En el caso de la yerba mate, el análisis tomó como ejemplo el transporte de una tonelada desde una planta productora en Misiones hasta un centro de distribución en Buenos Aires, a lo largo de 1.200 kilómetros. El costo total de ese traslado fue de $87.620.

Si se divide ese valor por los 1.000 kilos transportados, el costo logístico unitario es de $87,62 por kilo. Luego, al compararlo con un precio final al consumidor de $4.919, la incidencia del transporte se ubica en 1,78%. El cálculo es claro: 87,62 / 4.919 x 100 = 1,78.
Aceite
Para el aceite embotellado de primera marca, el estudio consideró un recorrido de 700 kilómetros desde la planta productora hasta un centro de distribución en Buenos Aires. El costo por transportar una tonelada fue de $61.765.

En este caso, el costo unitario del transporte fue de $61,76 por botella o kilo/litro equivalente. Frente a un precio final de $3.370, el peso del flete fue de 1,83%. Nuevamente, la cuenta permite ver la baja incidencia: 61,76 / 3.370 x 100 = 1,83.
Azúcar
El azúcar fue el producto con mayor incidencia relativa del transporte. El ejemplo relevado parte de una tonelada trasladada desde Tucumán hasta Buenos Aires, en un trayecto de 1.230 kilómetros, con un costo total de $76.960.

Eso equivale a un costo logístico de $76,96 por kilo. Si se toma como referencia un precio final al consumidor de $1.499, la incidencia del transporte asciende a 5,13%. El porcentaje es más elevado que en la yerba o el aceite, pero aun así se mantiene lejos de explicar por sí solo el valor final del producto.
Por qué el transporte no define por sí solo el precio final
La principal conclusión del informe es que el flete en alimentos no actúa como un factor determinante en la formación de precios. El transporte tiene un rol operativo central, porque conecta zonas productivas con centros urbanos y garantiza abastecimiento. Sin embargo, su peso económico sobre el valor final es relativamente bajo en comparación con otros componentes de la cadena.
Entre esos otros componentes pueden encontrarse costos industriales, estructura comercial, carga tributaria, márgenes de intermediación, almacenamiento, comercialización minorista y variables macroeconómicas. Por eso, atribuir de manera lineal el aumento de precios al transporte puede llevar a diagnósticos incompletos.
Además, el relevamiento resulta especialmente útil para Argentina y Sudamérica, donde las largas distancias suelen instalar la idea de que la logística encarece de forma decisiva todos los productos. El estudio de FADEEAC muestra que, incluso con recorridos extensos y tarifas reales, el transporte mantiene una participación acotada en alimentos de consumo masivo.
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Qué deja este dato para la logística y el comercio exterior en Argentina
Para las empresas vinculadas a la logística, la distribución y el comercio exterior, el informe aporta una lectura concreta: mejorar la eficiencia del transporte sigue siendo importante, pero el debate sobre precios necesita contemplar la cadena completa. El traslado de mercaderías es indispensable para sostener el flujo interno de bienes y para integrar economías regionales con grandes centros de consumo, aunque su impacto porcentual sobre el precio final sea moderado.
También deja una enseñanza relevante para la planificación: cuando se analiza competitividad, costos y abastecimiento, conviene trabajar con datos técnicos y no con percepciones generales. En ese marco, el estudio ayuda a desmitificar una idea frecuente y aporta una base más sólida para discutir logística, tarifas y formación de precios en Argentina.

