Maersk en números rojos dejó de ser un título de coyuntura y pasó a funcionar como síntoma de un cambio de ciclo en el transporte marítimo de contenedores. En su comunicación de resultados, A.P. Moller – Maersk confirmó que la unidad Ocean entró en terreno negativo en el cuarto trimestre de 2025 por la presión sostenida de las tarifas, pese a un crecimiento de volumen. La compañía reportó un EBIT de USD -153 millones en Ocean, frente a USD 567 millones del trimestre previo y USD 1,6 mil millones en el cuarto trimestre de 2024.
Para Argentina y Sudamérica, la lectura no es puramente financiera: cuando un líder global reconoce este deterioro, suele anticipar más disciplina de capacidad, renegociación de servicios y un entorno de fletes más volátil. En otras palabras, Maersk en números rojos es una señal para cargadores y forwarders sobre cómo puede reordenarse la oferta de bodega y la confiabilidad operativa en 2026.

Maersk en números rojos: las cifras que marcan el quiebre
El dato central del trimestre es la caída del resultado operativo de Ocean a terreno negativo. Maersk explicó que el mercado siguió mostrando presión sobre las tarifas, un factor que dominó el desempeño del negocio incluso con volumen en alza.
En paralelo, la compañía comunicó medidas de ajuste: recorte de costos, una reducción en su programa de recompra de acciones y la eliminación de 1.000 posiciones administrativas como parte de un enfoque de eficiencia frente a un escenario más exigente.
Por qué el mercado presiona: sobrecapacidad y tarifas a la baja
El telón de fondo de Maersk en números rojos es estructural. La industria enfrenta un aumento de oferta que tiende a empujar los fletes hacia abajo: más buques entrando en servicio y, además, decisiones empresariales que extienden la vida operativa de flota, moderando el ritmo de desguace. Reuters reportó que Maersk espera un incremento de capacidad y mencionó el impacto de extender la vida útil de buques, un factor que agrega oferta efectiva y presiona las tarifas.
Cuando la oferta crece más rápido que la demanda, la competencia se traslada a precio y condiciones. En ese marco, las navieras suelen responder con herramientas conocidas:
- Blank sailings (cancelación de itinerarios) para sostener ocupación.
- Slow steaming para absorber capacidad con tiempos más largos.
- Reconfiguración de servicios (rotaciones, escalas y alianzas) buscando eficiencia y utilización.
Para importadores y exportadores, esto puede significar tarifas más competitivas en algunos corredores, pero también cambios en la confiabilidad (cut-offs, omisiones de escala y mayor variabilidad de tránsito).

El “factor Suez” y la eficiencia que puede empeorar la sobreoferta
Una de las variables que puede acelerar el escenario de sobrecapacidad en 2026 es la normalización de rutas más cortas. Maersk advirtió que una reapertura más amplia de la navegación por el Mar Rojo/Suez podría aumentar la capacidad efectiva del sistema porque reduce distancias y tiempos. Reuters consignó que el retorno de esas rutas podría “liberar” alrededor de 6%–7% de capacidad global, justamente por la mejora de eficiencia.
Esto es relevante por un motivo concreto: si la demanda no crece al mismo ritmo, la eficiencia adicional se traduce en más oferta disponible compitiendo por la misma carga. En ese contexto, Maersk en números rojos puede ser la antesala de una etapa donde las navieras prioricen rentabilidad y disciplina antes que expansión.
La industria acompaña la señal: ONE también reporta pérdidas
El giro no es exclusivo de Maersk. Ocean Network Express (ONE) informó una pérdida neta de USD 88 millones en el 3º trimestre de su ejercicio fiscal 2025 (octubre–diciembre), y atribuyó el resultado a la persistencia de oferta y a la debilidad de tarifas de corto plazo.
Cuando dos actores de peso exhiben números negativos o advertencias de márgenes, el mercado suele interpretar que la fase “austera” es transversal: más competencia, más presión comercial y ajustes operativos para equilibrar oferta/demanda.
La advertencia de Drewry: un “reset” en la salud financiera del sector
En la misma línea, Drewry publicó que los fundamentos del shipping de contenedores se acercan a un “reset” y que su revisión anual sobre salud financiera del sector llega en un momento de normalización de tarifas y materialización del libro de pedidos de nuevos buques.
Traducido a decisiones: el poder de negociación puede moverse hacia la carga en determinados tramos, pero el riesgo de cambios de servicio también aumenta cuando las navieras buscan defender utilización y caja.

Qué puede significar para Argentina y Sudamérica
Con Maersk en números rojos como indicador de ciclo, conviene mirar tres planos operativos para 2026:
- Contratación (spot vs. contrato): un mix equilibrado permite capturar bajas sin quedar expuesto a picos por disrupciones.
- Confiabilidad: la “tarifa más baja” no siempre es el mejor negocio si sube el riesgo de rollovers, omisiones o reprogramaciones.
- Costos accesorios: en mercados tensos, los recargos y condiciones operativas (detention/demurrage, equipos, cut-offs) suelen volverse más determinantes que el flete base.
En síntesis, Maersk en números rojos no es solo una foto trimestral: es un recordatorio de que la logística internacional vuelve a reglas más duras, con foco en eficiencia, control de costos y gestión fina de capacidad.
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