El maíz argentino marcó un cambio relevante en el comercio exterior agroindustrial durante el primer semestre de 2026. Por primera vez desde 2021, el complejo maíz superó a la soja en volumen declarado en las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior, conocidas como DJVE.
De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, entre enero y junio se registraron 23 millones de toneladas de maíz en DJVE. En el mismo período, el complejo soja alcanzó 13,7 millones de toneladas. La diferencia muestra un reordenamiento importante dentro de las exportaciones agroindustriales argentinas.

El dato no implica que el maíz haya superado a la soja en valor exportado. La precisión es clave: el liderazgo corresponde al volumen declarado. Sin embargo, el cambio resulta significativo para la logística, la planificación portuaria y el análisis del comercio exterior argentino.
Maíz argentino y DJVE: qué cambió en el primer semestre
Las DJVE son registros obligatorios que informan compromisos de ventas externas de granos y subproductos. Por eso, funcionan como una referencia importante para medir la dinámica exportadora del agro.
Durante el primer semestre de 2026, el complejo maíz concentró el 44% del volumen declarado entre los seis principales complejos agroindustriales analizados. Con 23 millones de toneladas, el maíz argentino se ubicó apenas 1% por encima del mismo período de 2025.
Además, ese volumen fue el segundo más alto para un primer semestre en los últimos cinco años. Solo quedó por debajo del registro alcanzado en 2021.

La mayor parte de las declaraciones correspondió a maíz en grano. Esto confirma el peso del cereal como producto clave dentro de la matriz exportadora argentina y refuerza su importancia para puertos, terminales, acopios, transportistas y operadores logísticos.
Los principales exportadores del complejo maíz
En el ranking de empresas exportadoras del complejo maíz, Cargill encabezó las registraciones con 4,8 millones de toneladas, equivalentes al 21% del total. Luego se ubicaron COFCO, con 3,8 millones de toneladas, y ADM Agro, con 3,6 millones.
Este comportamiento muestra una fuerte concentración operativa entre grandes actores del comercio agroindustrial. También refleja la necesidad de contar con cadenas logísticas eficientes para sostener altos volúmenes de embarque durante ventanas comerciales exigentes.
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La soja perdió liderazgo en volumen declarado
El complejo soja, que históricamente ocupó el primer lugar dentro del agro exportador argentino, tuvo un retroceso marcado en el semestre. Las DJVE sumaron 13,7 millones de toneladas, una cifra 56% menor que la registrada en igual período de 2025.
Además, el volumen quedó 30% por debajo del promedio de los últimos cinco años. Así, la soja representó el 26% del tonelaje declarado entre los principales complejos agroindustriales.
La composición del complejo también resulta relevante. Del total declarado, el 76% correspondió a subproductos industriales, el 16% a aceite de soja y solo el 8% a poroto sin procesar.
Este punto muestra una diferencia estructural frente al maíz argentino. Mientras el maíz se concentra principalmente en grano, la soja tiene un fuerte componente industrial, asociado a harina, pellets y aceite.

Quiénes lideraron las DJVE de soja
En el complejo soja, Bunge lideró las registraciones con 4,5 millones de toneladas, equivalentes al 33% del total. Luego se ubicaron Cargill, con 1,8 millones de toneladas, y Molinos Agro, con 1,5 millones.
La caída del volumen declarado no elimina la importancia de la soja en la generación de divisas. Sin embargo, sí marca un semestre distinto para el comercio exterior agroindustrial argentino.
Trigo, girasol, cebada y sorgo: otros datos del semestre
El trigo también tuvo un desempeño destacado. Las DJVE alcanzaron 9,4 millones de toneladas, un volumen 71% superior al del primer semestre de 2025. Además, se ubicó 75% por encima del promedio del último quinquenio.
El 96% de las declaraciones correspondió a trigo pan. También se registraron operaciones de harina de trigo y trigo candeal. En este complejo, Bunge lideró el ranking de exportadores, seguida por Cargill y LDC.
El girasol alcanzó 3,33 millones de toneladas y prácticamente igualó todo lo declarado durante 2025. El crecimiento interanual fue del 82%, con una distribución equilibrada entre aceite y subproductos.
La cebada, por su parte, registró 2,24 millones de toneladas. Ese volumen representó un crecimiento interanual del 4% y se ubicó como el segundo mayor registro de los últimos cinco años para un primer semestre.
En contraste, el sorgo fue el único complejo con una baja fuerte. Las 630.000 toneladas declaradas implicaron una caída del 45% frente al récord alcanzado en el mismo período de 2025.
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Menos divisas pese al avance del maíz argentino
Aunque el maíz argentino lideró el volumen declarado, el ingreso de divisas del agro cayó en la comparación interanual. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el sector liquidó US$ 15.768 millones durante el primer semestre de 2026.
En el mismo período de 2025, el ingreso había sido de US$ 18.303 millones. La diferencia implica una caída cercana al 14%.
La entidad explicó que la comparación está condicionada por los cambios en los derechos de exportación aplicados durante 2025. En la primera mitad de ese año rigió una reducción temporaria de retenciones que impulsó las ventas de los productores y aceleró el ingreso de dólares.
Luego, la eliminación temporal de derechos de exportación durante septiembre adelantó operaciones comerciales. Ese efecto redujo liquidaciones posteriores y se extendió hacia los primeros meses de 2026.
Qué implica este cambio para el comercio exterior argentino
El avance del maíz argentino en las DJVE confirma la relevancia del cereal dentro de la oferta exportable del país. También obliga a mirar con atención la capacidad logística necesaria para mover grandes volúmenes desde las zonas productivas hasta los puertos.

En Argentina, el agro exportador depende de una coordinación precisa entre producción, transporte terrestre, almacenaje, documentación, terminales portuarias y embarques. Por eso, los cambios en la composición de las exportaciones generan impactos operativos concretos.
Cuando aumenta el peso relativo de un complejo como el maíz, también crece la demanda de planificación para cupos, cargas, ventanas de embarque y disponibilidad de infraestructura. En ese escenario, la logística internacional ocupa un rol estratégico.
Una señal para productores, operadores y exportadores
El liderazgo del maíz no desplaza la importancia estructural de la soja. Sin embargo, sí muestra que el comercio exterior agroindustrial puede cambiar de eje según precios, cosechas, condiciones fiscales y decisiones comerciales.
Para las empresas vinculadas a la exportación, este tipo de información permite anticipar necesidades operativas. También ayuda a evaluar costos, tiempos, documentación y alternativas logísticas para llegar a destino con mayor previsibilidad.

