La prórroga para el RIGI hasta 2027 ya es oficial en Argentina: el Poder Ejecutivo extendió por un año el plazo para adherirse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y, además, incorporó precisiones operativas que impactan en evaluación de proyectos, importaciones e incentivos. El cambio se instrumentó mediante el Decreto 105/2026, con vigencia desde su entrada en vigor.
En la práctica, esta actualización busca dar más tiempo a inversiones de alta complejidad y, al mismo tiempo, ordenar criterios clave para la implementación del régimen en sectores estratégicos. Para empresas con operaciones de comercio exterior, los ajustes sobre importaciones, proveedores y flujo de divisas resultan especialmente relevantes.

Prórroga para el RIGI hasta 2027: nueva fecha límite para adherir
El decreto extiende por un (1) año el plazo para solicitar la adhesión al RIGI. De este modo, la fecha límite queda establecida en el 8 de julio de 2027. Esta definición apunta a facilitar la estructuración de proyectos de gran escala, que suelen requerir ingeniería financiera, aprobaciones técnicas y cronogramas de ejecución más extensos.
Para los equipos legales, financieros y de supply chain, la prórroga agrega previsibilidad: habilita una ventana adicional para cerrar contratos, definir el Vehículo de Proyecto Único (VPU) y preparar el set documental que exige el régimen.
Sectores estratégicos: más alcance para proyectos tecnológicos y productivos
La reglamentación incorpora y precisa actividades alcanzadas por el régimen, con un foco que incluye tanto sectores tradicionales (energía e infraestructura) como nuevas actividades tecnológicas y productivas.
- Tecnología y producción: se amplía el universo hacia actividades como inteligencia artificial, biotecnología, robótica, software, industria aeroespacial, nuclear y movilidad eléctrica e híbrida.
- Petróleo y gas: se detallan actividades comprendidas, incluyendo infraestructura, transporte, almacenamiento, GNL, petroquímica y desarrollos costa adentro y costa afuera.
Este punto es importante para Argentina por el efecto “arrastre” en cadenas de proveedores: ingeniería, construcción, bienes de capital, telecomunicaciones e insumos críticos que suelen estar vinculados a proyectos exportadores o sustitución de importaciones.
Ampliaciones y estructura del proyecto: definiciones que ordenan la implementación
El decreto redefine el concepto de “Ampliación” como un conjunto de inversiones con cronograma cierto, aplicable tanto a proyectos preexistentes como a proyectos RIGI ya aprobados. Con esto, se busca reducir incertidumbre regulatoria al momento de encuadrar expansiones y nuevas etapas.
Además, se incorpora la figura de la “Sucursal Dedicada”, que permite separar la expansión de un proyecto preexistente y aplicar incentivos exclusivamente a esa ampliación. Esta arquitectura puede ayudar a aislar riesgos y a ordenar contabilidad, trazabilidad y cumplimiento.

Importaciones en el RIGI: qué se puede traer y cómo se controla
Para operadores de comercio exterior, la prórroga para el RIGI hasta 2027 es relevante, pero el mayor impacto cotidiano aparece en las precisiones sobre importaciones y proveedores. La norma delimita qué mercaderías pueden importarse bajo el régimen, priorizando bienes que se destinan a transformarse en bienes de capital (BK) o bienes de informática y telecomunicaciones (BIT) vinculados al proyecto.
También establece un límite: el valor de bienes importados para obras de infraestructura no puede superar el 50% del contrato de provisión, salvo autorización fundada de la Autoridad de Aplicación.
En paralelo, se refuerza la documentación exigida para proveedores, con información que suele cruzarse con logística y finanzas:
- Identificación del VPU y del proyecto.
- Datos del contrato y detalle de mercaderías.
- Destino productivo de los bienes.
- Proyección de flujo de divisas asociada a la operación.
Este enfoque fortalece el control ex ante y ex post, y exige que la planificación logística esté alineada con el plan de inversión aprobado.
Divisas y mercado de cambios: una variable central en el análisis
El decreto prevé la intervención del Banco Central cuando el proyecto requiera demanda neta de divisas en el mercado de cambios. Además, habilita a condicionar el acceso al mercado de cambios al ingreso y liquidación de divisas del proyecto, incluyendo financiamiento externo y aportes de no residentes.
En términos operativos, esto obliga a integrar la estrategia cambiaria desde el diseño del proyecto: estructura de financiamiento, cronograma de pagos, hitos de importación y políticas de repago o remesas.

Incentivos fiscales: amortización acelerada y dividendos
La norma regula un régimen opcional de amortización acelerada para infraestructura y plantas vinculadas al proyecto, con obligaciones informativas y requisitos de permanencia de los bienes en el patrimonio del VPU.
Además, precisa el tratamiento de dividendos y utilidades vinculados al Proyecto Único, contemplando una alícuota diferencial del 7% para distribuciones, incluso en remesas al exterior.
Por último, confirma la exención arancelaria para bienes de capital nuevos, partes y componentes vinculados al plan aprobado, excluyendo expresamente insumos. Este punto es clave para compras internacionales y compliance aduanero.
Evaluación de proyectos: más intervención técnica y comité evaluador
La actualización fortalece el proceso de evaluación mediante la intervención de áreas sustantivas y la conformación de un Comité Evaluador de Proyectos, con la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía como autoridad competente para la evaluación y resolución.
Para inversores, esto puede mejorar la trazabilidad del análisis y clarificar criterios. Para proveedores y operadores logísticos, implica anticipar requerimientos y sostener evidencia documental consistente durante todo el ciclo del proyecto.
Checklist operativo para empresas con comercio exterior
- Mapear BK y BIT críticos del proyecto y su ruta de abastecimiento internacional.
- Validar contratos y topes aplicables a bienes importados en infraestructura.
- Armar un legajo documental robusto para proveedores y para auditoría interna.
- Integrar el plan de divisas al cronograma logístico (pagos, hitos, embarques).
- Revisar estructura societaria y conveniencia de “Sucursal Dedicada” en ampliaciones.

