Nuevos aranceles de Trump y su impacto en Argentina

Aranceles de Trump y su impacto en las exportaciones argentinas

Los nuevos aranceles de Trump comenzaron a aplicarse sobre las importaciones procedentes de unas 60 economías y alcanzan a parte de los productos argentinos que ingresan a Estados Unidos. Para la Argentina, la alícuota adicional es del 10%, aunque el régimen contempla numerosas excepciones que deben analizarse según la posición arancelaria de cada mercadería.

La medida entró en vigencia el 24 de julio de 2026, después de que venciera el arancel global transitorio del 10% aplicado por Estados Unidos durante 150 días. Los embarques que ya se encontraban en tránsito quedaron exceptuados bajo determinadas condiciones, siempre que ingresaran al territorio estadounidense antes del plazo establecido por la normativa.

El nuevo escenario obliga a exportadores, importadores y operadores logísticos a revisar costos, contratos y clasificaciones arancelarias. Sin embargo, el impacto no será uniforme: algunos sectores argentinos estarán protegidos por las exclusiones, mientras que otros deberán afrontar un costo adicional para conservar su competitividad en el mercado estadounidense.

Cómo funcionan los nuevos aranceles de Trump

La administración de Donald Trump estableció aranceles adicionales de entre el 10% y el 12,5% para productos originarios de distintos países. La decisión se vinculó con una investigación sobre los controles implementados por esas economías para impedir el comercio de bienes producidos mediante trabajo forzoso.

Aranceles de Trump con una alícuota del 10% para Argentina

La Argentina quedó incluida dentro del grupo alcanzado por una tasa del 10%, junto con otras economías como Canadá, México, India y el Reino Unido. En cambio, productos procedentes de China, Japón, Corea del Sur y otros países quedaron sujetos a una alícuota del 12,5%.

El recargo se aplica sobre el valor aduanero de los productos importados en Estados Unidos. Además, puede sumarse a otros derechos ordinarios o medidas comerciales que ya afecten a la mercadería, salvo que la posición arancelaria correspondiente figure entre las excepciones.

Por esta razón, no alcanza con conocer el origen argentino del producto. Cada operación deberá revisarse mediante el código HTSUS utilizado por la Aduana de Estados Unidos y compararse con los anexos que acompañan la nueva disposición.

Qué significa el arancel del 10% para Argentina

Para las empresas argentinas, el nuevo arancel significa que los productos alcanzados deberán afrontar un recargo adicional del 10% al ingresar al mercado estadounidense. El efecto comercial dependerá de cómo se distribuya ese costo entre el exportador, el importador y el consumidor final.

En términos prácticos, pueden presentarse distintos escenarios:

  • El importador estadounidense puede absorber el arancel y reducir su margen de rentabilidad.
  • El costo adicional puede trasladarse al precio final del producto.
  • El comprador puede solicitar una reducción del valor pagado al exportador argentino.
  • Las partes pueden renegociar volúmenes, condiciones de pago o plazos de entrega.
  • El importador puede buscar proveedores de países exceptuados o con mejores condiciones arancelarias.

La pérdida de competitividad será menor cuando los principales proveedores alternativos deban pagar una tasa similar o superior. En cambio, el impacto será más significativo cuando el producto argentino compita con bienes provenientes de países exentos, socios con acuerdos preferenciales o productores estadounidenses.

Durante 2025, Estados Unidos importó bienes argentinos por aproximadamente USD 8.300 millones, un crecimiento del 16,8% frente al año anterior. A su vez, el intercambio bilateral de mercancías alcanzó unos USD 18.200 millones.

Aranceles de Trump sobre productos exportados desde Argentina

Sin embargo, estas cifras no implican que todas las exportaciones argentinas hacia Estados Unidos queden alcanzadas por el arancel. La medida incluye una extensa lista de exclusiones y tampoco afecta necesariamente a todos los productos comprendidos dentro de un mismo sector.

Productos exceptuados de los aranceles de Trump

El régimen estadounidense contempla excepciones generales para productos considerados estratégicos o ya sujetos a otros mecanismos comerciales. Entre las categorías mencionadas aparecen petróleo, gas, fertilizantes, determinados alimentos, minerales críticos, aeronaves y piezas aeronáuticas.

También quedaron fuera del nuevo cargo varios bienes alcanzados por aranceles especiales vinculados con razones de seguridad nacional. Dentro de este grupo se encuentran productos como automóviles, acero, aluminio y cobre, que pueden estar sujetos a medidas específicas bajo otras normas estadounidenses.

Las excepciones reducen parte del riesgo para la Argentina, especialmente por el crecimiento que registraron las exportaciones relacionadas con la energía y la minería. El complejo petrolero-petroquímico, junto con los sectores de oro y plata, se encuentra entre los principales complejos exportadores del país.

La documentación final incorporó, además, 471 posiciones arancelarias adicionales a las exclusiones originalmente propuestas. Esto no significa que solamente existan 471 productos exceptuados ni que todas esas posiciones correspondan a mercaderías exportadas por la Argentina.

Productos exceptuados de los aranceles de Trump

Excepciones específicas para productos argentinos

Además de las exclusiones generales, la disposición incluye tratamientos específicos para determinados productos originarios de la Argentina. Entre ellos aparecen algunas posiciones vinculadas con algas, extractos naturales, aceites, bambú, maderas, tableros, corcho, artículos de cestería, productos de seda, perlas, diamantes y piedras preciosas.

También se incorporaron excepciones particulares para ciertos extractos vegetales, cáscaras de semillas, aceites naturales y otros productos que deben coincidir exactamente con la descripción técnica indicada en los anexos.

Por lo tanto, utilizar una denominación amplia como “producto minero”, “fertilizante”, “alimento” o “manufactura” no permite confirmar si una mercadería está exceptuada. La empresa exportadora debe verificar el código arancelario, la descripción técnica y las condiciones específicas establecidas por Estados Unidos.

Qué sectores argentinos enfrentan un mayor riesgo

Los sectores vinculados con la energía, los fertilizantes y determinados minerales cuentan con una cobertura relevante dentro de las exclusiones. Esto reduce la exposición de actividades que ganaron participación en las exportaciones argentinas durante los últimos años.

El mayor riesgo se concentra en manufacturas industriales, alimentos procesados y productos regionales que no estén expresamente incluidos en los anexos. Para estas mercaderías, los aranceles de Trump pueden reducir márgenes de rentabilidad, elevar el precio final y dificultar la renovación de contratos comerciales.

Las pequeñas y medianas empresas pueden enfrentar mayores dificultades para absorber el costo. A diferencia de los grandes exportadores, suelen contar con menos margen para renegociar precios, modificar proveedores o redireccionar rápidamente sus operaciones hacia otros mercados.

El impacto también dependerá de la competencia internacional. Un producto argentino puede mantener su posición si sus principales competidores deben pagar el mismo 10% o una tasa del 12,5%. Sin embargo, puede perder atractivo frente a proveedores exceptuados o beneficiados por acuerdos comerciales preferenciales.

Cómo se relaciona la medida con el acuerdo bilateral

La decisión estadounidense abre interrogantes sobre el acuerdo comercial firmado por la Argentina y Estados Unidos en febrero de 2026. En ese momento, se informó que Washington eliminaría los denominados aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos, con exportaciones involucradas por aproximadamente USD 1.013 millones.

El nuevo gravamen posee una base jurídica diferente. Fue establecido mediante la Sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos de 1974 y se relaciona con la investigación sobre productos elaborados mediante trabajo forzoso.

Por esta razón, un producto beneficiado por el acuerdo bilateral no queda necesariamente excluido del nuevo cargo. Para determinar el tratamiento final, será necesario analizar cómo se superponen el arancel ordinario, las preferencias comerciales, la medida de la Sección 301 y cualquier otro régimen aplicable.

En algunos casos, el nuevo piso del 10% podría reducir o neutralizar parte de las ventajas obtenidas mediante el entendimiento bilateral. No obstante, el alcance dependerá de la clasificación de cada producto y de las exclusiones previstas.

Qué deben revisar las empresas exportadoras

Las compañías argentinas que venden productos a Estados Unidos deberán actualizar sus matrices de costos y revisar cada operación antes de confirmar nuevos embarques.

Entre los principales aspectos a controlar se encuentran:

  • La posición arancelaria HTSUS utilizada en Estados Unidos.
  • La correspondencia entre la Nomenclatura Común del Mercosur y la clasificación estadounidense.
  • La inclusión del producto en una excepción general o específica para la Argentina.
  • La aplicación de otros aranceles, como los establecidos bajo la Sección 232.
  • El Incoterm acordado y la parte responsable de pagar los derechos de importación.
  • La posibilidad de renegociar precios, contratos y condiciones comerciales.
  • La carga arancelaria que enfrentan los principales países competidores.
  • La documentación que acredita el origen argentino de la mercadería.

Revisión de posiciones arancelarias ante los aranceles de Trump

Qué ocurre con las mercaderías en tránsito

La disposición contempló una excepción transitoria para ciertos embarques que ya se encontraban en viaje cuando comenzó a aplicarse el régimen. Para acceder al beneficio, las mercaderías debían cumplir con las fechas y condiciones de ingreso establecidas por la normativa estadounidense.

Por fuera de esa ventana, la fecha de salida del buque o del avión no resulta suficiente para evitar el arancel. El tratamiento dependerá de la fecha de ingreso, la clasificación arancelaria, el régimen aduanero y las excepciones aplicables.

Efectos indirectos sobre la economía argentina

Los nuevos aranceles también pueden generar consecuencias indirectas para la Argentina. Si el incremento de los impuestos a las importaciones eleva los precios en Estados Unidos, la Reserva Federal podría mantener durante más tiempo una política monetaria restrictiva.

Un escenario de tasas internacionales elevadas suele fortalecer al dólar, encarecer el financiamiento para las economías emergentes y dificultar una baja sostenida del riesgo país argentino.

Además, una desaceleración del comercio mundial podría afectar la demanda de materias primas y modificar los flujos internacionales de bienes. Sin embargo, la magnitud de estos efectos dependerá de la duración de las medidas y de las respuestas que adopten los países alcanzados.

Un impacto desigual sobre el comercio exterior argentino

La inclusión de la Argentina dentro del grupo alcanzado por una alícuota del 10% representa una señal negativa para los productos que no cuentan con excepciones. Sin embargo, los aranceles de Trump no producirán un impacto uniforme sobre todas las exportaciones argentinas.

Los sectores energéticos, mineros, aeronáuticos y determinados productos agrícolas pueden quedar protegidos por las exclusiones. En cambio, algunas manufacturas industriales, alimentos procesados y economías regionales deberán afrontar un costo mayor para conservar su participación en el mercado estadounidense.

El efecto definitivo deberá calcularse operación por operación. La clasificación arancelaria, el origen, el producto, las condiciones contractuales y la situación de los competidores serán factores determinantes.

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