Durante la apertura de la 137° Exposición Rural de Palermo, el presidente Javier Milei anunció una baja permanente en las retenciones al agro, con el objetivo de reactivar la economía mediante un impulso al sector agroexportador. Esta decisión representa un punto de inflexión en la política fiscal hacia el campo argentino.

¿Cuáles son las nuevas alícuotas de exportación?
La medida contempla una reducción escalonada en los derechos de exportación para productos clave:
- Maíz y sorgo: del 12 % al 9,5 %
- Carne vacuna y aviar: del 6,75 % al 5 %
- Girasol: del 7,5 % al 5,5 % (posible baja al 4 %)
- Soja: del 33 % al 26 %
- Subproductos de soja: del 31 % al 24,5 %
En trigo y cebada, la baja del 12 % al 9,5 % también se mantendrá vigente de forma permanente.

Impacto en la producción y en la generación de divisas
El sector agroindustrial espera una fuerte reactivación. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, solo el cultivo de maíz podría expandirse en más de 300.000 hectáreas, lo que implicaría un aumento del 17 % en la superficie sembrada. A mayor producción, mayor volumen exportable y más ingreso de divisas para el país.
Este flujo de dólares puede aliviar la presión cambiaria y contribuir a estabilizar la macroeconomía.
El agro como motor de las economías regionales
La baja de retenciones impacta en toda la cadena:
- Transporte: mayor demanda de servicios logísticos.
- Industria metalmecánica: aumento en ventas de maquinaria agrícola.
- Biotecnología: crecimiento en la comercialización de semillas y soluciones digitales.
- Empleo: generación de puestos directos e indirectos en zonas rurales.
El efecto multiplicador del agro se traduce en mayor actividad económica en el interior del país.

Mayor previsibilidad para inversiones a largo plazo
Uno de los aspectos más destacados del anuncio es su carácter “permanente”. Esta previsibilidad incentiva proyectos de mediano plazo como:
- Construcción de silos y obras de infraestructura rural.
- Implementación de riego tecnificado.
- Adopción de tecnologías de agricultura de precisión.
- Desarrollo de biorefinerías y agregado de valor en origen.
Costo fiscal limitado, beneficio económico alto
El Gobierno estima un costo fiscal de US$ 530 millones anuales, menos del 0,6 % del PBI. Sin embargo, este costo podría compensarse con:
- Aumento de las exportaciones.
- Expansión del PBI agroindustrial.
- Recaudación adicional vía IVA y Ganancias.
En síntesis, se trata de una inversión estratégica con potencial retorno positivo.
Conclusión: el agro vuelve al centro de la agenda productiva
En un país donde más del 70 % de las divisas provienen del agro, reducir las retenciones no es solo un alivio fiscal, sino una política activa para incentivar el crecimiento. La clave ahora será acompañar con estabilidad macroeconómica, financiamiento productivo y reglas de juego claras.
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