La Aduana argentina redujo un 60% la cantidad de exportaciones derivadas al canal rojo desde 2023 y busca profundizar un sistema de controles basado en perfiles de riesgo. El objetivo es avanzar hacia una selectividad más precisa, reducir decisiones discrecionales y concentrar las inspecciones físicas y documentales en las operaciones que presenten indicadores concretos de riesgo.
El cambio fue explicado por Diego Figueroa, consejero de la Dirección General de Aduanas (DGA), durante un encuentro organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA). Según detalló, la nueva matriz incorpora información sobre exportadores, aduanas, mercaderías, antecedentes y despachantes para determinar qué operaciones requieren mayores controles.
Canal rojo: qué cambia para los exportadores
El canal rojo implica el control documental y físico de la mercadería. Para una empresa exportadora, esa instancia puede sumar tiempos de espera, movimientos adicionales de la carga, costos de almacenamiento y necesidad de coordinar personal para la inspección.

Por eso, una reducción de las operaciones enviadas al canal rojo puede mejorar la previsibilidad logística, siempre que el nuevo esquema mantenga controles suficientes sobre las operaciones de mayor riesgo. La orientación planteada por la Aduana apunta justamente a reemplazar controles generalizados por una selección basada en información y antecedentes.
Además, el pase de una operación desde canal verde a rojo requiere ahora la intervención de una jefatura con nivel de división. De esta manera, la decisión queda asociada a un responsable identificado, un mecanismo que busca limitar la discrecionalidad en la asignación de controles.
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Una matriz de riesgo para una selectividad más inteligente
La denominada “selectividad inteligente” busca utilizar datos de cada operación para establecer el nivel de control necesario. En lugar de aplicar inspecciones amplias a determinadas categorías de mercadería, el sistema apunta a identificar factores específicos que justifiquen una revisión más profunda.
Este enfoque puede tener un impacto directo sobre productos sensibles a los tiempos logísticos. Las cargas perecederas, los embarques voluminosos o las operaciones sujetas a ventanas de ingreso en terminal pueden enfrentar costos importantes cuando una inspección obliga a descargar, movilizar y volver a consolidar la mercadería.

La reducción del canal rojo, por lo tanto, no elimina los controles aduaneros. Cambia el criterio utilizado para seleccionar las operaciones que serán inspeccionadas. El desafío será combinar facilitación del comercio, trazabilidad y capacidad de fiscalización.
Tiempos de liberación de las exportaciones
La Aduana también informó datos sobre los tiempos de desaduanamiento. Según Figueroa, el 33% de las operaciones de exportación se libera dentro de las primeras 24 horas y otro 31% dentro de las 48 horas. En consecuencia, el 64% se libera dentro de los dos primeros días, mientras que el 36% restante supera ese plazo.
Estas demoras no dependen exclusivamente del servicio aduanero. También pueden intervenir las terminales, la disponibilidad de turnos, el movimiento de la mercadería, la documentación y otros actores que forman parte de la cadena logística.
Para los exportadores, reducir una derivación innecesaria al canal rojo puede evitar uno de los factores que agregan incertidumbre. Sin embargo, la planificación integral sigue siendo determinante para coordinar documentación, transporte, ingreso a terminal y embarque.
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Digitalización y un posible reemplazo del sistema Malvina
La transformación de los controles también incluye una renovación tecnológica. Según lo anticipado durante el encuentro de CERA, la Aduana trabaja en una plataforma denominada Gestión Integral de la Realidad Aduanera, que podría comenzar a implementarse durante 2027.
La intención es reducir la dependencia de múltiples sistemas satélites vinculados al Sistema Informático Malvina y construir una arquitectura que permita incorporar nuevas herramientas. Entre ellas aparecen proyectos de inteligencia artificial orientados a mejorar la selección de cargas y evitar controles o escaneos que no aporten valor cuando el perfil de riesgo no los justifique.
Por el momento, estos desarrollos de inteligencia artificial no se encuentran aplicados de manera generalizada. Por eso, su alcance definitivo dependerá de la implementación técnica y de las pautas operativas que adopte el organismo.
Controles en planta y exportación monitoreada
En paralelo, ARCA ya cuenta con herramientas concretas para realizar controles fuera de las dependencias aduaneras tradicionales. La Resolución General 5770/2025 implementó el procedimiento de Exportación Monitoreada para operaciones de exportación a consumo realizadas mediante el régimen de cargas de exportación en planta.
El sistema permite al servicio aduanero realizar monitoreo remoto mediante circuitos cerrados de televisión. Para utilizarlo, el exportador debe cumplir requisitos específicos, entre ellos contar con más de dos años de antigüedad como exportador registrado y disponer de un sistema de CCTV que responda a las condiciones técnicas establecidas por ARCA.

En junio de 2026, la Resolución General 5861 complementó ese esquema con lineamientos operativos. La herramienta busca reducir tiempos de espera y costos logísticos sin eliminar la posibilidad de que el servicio aduanero realice los controles que considere necesarios.
Qué significa el cambio para el comercio exterior argentino
La caída de las exportaciones asignadas al canal rojo muestra una modificación en la lógica de fiscalización aduanera. Para las empresas, el beneficio potencial está en una mayor previsibilidad y en una menor cantidad de intervenciones físicas cuando no existen señales concretas de riesgo.
Sin embargo, una operación eficiente continúa dependiendo de la calidad de la documentación, la correcta clasificación de la mercadería, el cumplimiento de los requisitos aduaneros y la coordinación entre exportador, despachante, transportista y terminal.

