La confiabilidad de itinerarios volvió a ocupar un lugar central en 2025 para cargadores, importadores y exportadores. Con desvíos operativos, redes más exigidas y decisiones de contratación cada vez más sensibles al riesgo, la puntualidad dejó de ser un “dato de servicio” para convertirse en un criterio comercial: impacta en inventarios, costos logísticos, fechas de entrega y cumplimiento de contratos.
El análisis anual sobre confiabilidad de itinerarios en 2025 muestra una dispersión marcada entre líderes y rezagados. En el ranking global de líneas, Maersk encabezó el desempeño con 56% de recaladas a tiempo y un retraso promedio de 2,0 días. Le siguió Hapag-Lloyd con 52% y 3,0 días de demora promedio. Más atrás se ubicaron ZIM (36%), Cosco (35%) y CMA CGM (33%). En la parte baja del listado aparecieron ONE (26%), MSC (25%) y HMM (15%), esta última con el mayor retraso promedio, llegando a 8,5 días.
Qué explica la brecha en la confiabilidad de itinerarios
La principal lectura del informe es que la “confiabilidad” no se distribuye de manera pareja: depende del diseño de red, la disciplina operativa y la capacidad de absorber disrupciones. En 2025, la industria combinó rutas más largas, cuellos de botella portuarios y ventanas de atraque más difíciles de sostener. En ese escenario, algunas navieras priorizaron previsibilidad (aunque eso implique decisiones más conservadoras) y otras quedaron más expuestas a demoras acumuladas.
- Diseño de servicios: escalas, rotaciones y buffers operativos determinan cuánto aguanta una red sin colapsar.
- Control de flota: la operación con buques propios o bajo esquemas más directos suele facilitar decisiones rápidas ante desvíos.
- Gestión de puertos y pares de puertos: la confiabilidad puede variar mucho según el corredor específico, incluso dentro de una misma naviera.

Alianzas: por qué Gemini destacó con 81% de puntualidad
Un punto clave del informe es el efecto de las alianzas sobre la confiabilidad de itinerarios. En 2025, Maersk y Hapag-Lloyd, operando bajo Gemini Cooperation, alcanzaron en conjunto 81% de recaladas a tiempo. Ese resultado quedó muy por encima del desempeño individual de ambas compañías, lo que sugiere que la estructura de red y la coordinación operativa del acuerdo elevaron la puntualidad.
La conclusión práctica para los dueños de carga es directa: una alianza puede mejorar el desempeño, pero no garantiza asegurar consistencia en todos los servicios. En otras alianzas, el rendimiento fue más heterogéneo. Dentro de un mismo bloque se observan diferencias operativas relevantes entre miembros, lo que obliga a mirar el comportamiento por ruta y por par de puertos, no solo el “promedio” de la alianza.
Ejemplo de divergencias dentro de alianzas
El informe remarca que líneas asociadas pueden presentar desempeños muy distintos. En 2025, MSC registró 25% de recaladas a tiempo y cerca de cinco días de retraso promedio. En paralelo, ZIM se ubicó más arriba con 36% de puntualidad. Para un exportador argentino, esto se traduce en una recomendación concreta: antes de cambiar de proveedor logístico, conviene analizar el corredor real que usa tu carga y la regularidad que esa línea demuestra en tus puertos de origen y destino.

Ruta Lejano Oriente – Europa: un caso sensible en 2025
La confiabilidad de itinerarios en la ruta Lejano Oriente – Europa fue especialmente relevante en 2025, porque una parte significativa de los servicios debió operar con desvíos y rutas más largas. En ese corredor, se reportó que Maersk lideró con 58% de recaladas a tiempo, seguida por Hapag-Lloyd con 51%. Detrás se ubicaron Wan Hai, Cosco y otras navieras con desempeños menores, y al final del ranking aparecieron niveles muy bajos de puntualidad en algunas líneas.
Para empresas sudamericanas (incluida Argentina) esta ruta importa incluso cuando la carga no “termina” en Europa: los efectos de una red tensionada se transmiten a conexiones, reposicionamiento de contenedores, disponibilidad de equipos y tiempos de tránsito en múltiples trades. En otras palabras, cuando una ruta troncal pierde confiabilidad, el impacto suele sentirse en cadenas logísticas regionales.

Cómo usar estos datos para decisiones de contratación
El informe propone un enfoque prudente: cuando la confiabilidad baja a nivel ruta, el análisis debe bajar de escala. En lugar de guiarse únicamente por rankings globales, el cargador debería observar la puntualidad en pares de puertos específicos, porque allí aparece la diferencia operativa que realmente afecta una operación.
- Mirar el corredor real: puerto a puerto, y no solo el trade “macro”.
- Priorizar previsibilidad: para cargas sensibles al tiempo, un servicio estable puede valer más que una tarifa marginalmente menor.
- Mantener alternativas: diversificar opciones reduce riesgo ante escenarios volátiles.
- Revisar SLA y condiciones: tiempos de cut-off, free time, y ventanas de conexión impactan tanto como la puntualidad del buque.
En un contexto donde la confiabilidad de itinerarios sigue siendo un diferencial competitivo, la mejor estrategia es combinar datos con conocimiento operativo: entender qué naviera rinde mejor en tu cadena concreta y cómo se comporta cuando hay disrupciones.
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Fuente: Xeneta

