La nueva medida sobre contenedores vacíos Maersk volvió a encender una alerta en la logística internacional. En medio de la tensión operativa que afecta al estrecho de Ormuz y a varios puertos del Golfo, la naviera resolvió suspender el retorno regular de unidades vacías de importación en parte de Medio Oriente y redirigir esos equipos hacia depósitos alternativos.
La decisión impacta de forma directa sobre la operatoria de importadores, transportistas y agentes logísticos que trabajan con cargas hacia Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita, Irak y Omán. A su vez, la actualización más reciente amplió el alcance de la restricción a Bahréin y Kuwait, lo que confirma que la disrupción dejó de ser un ajuste puntual y pasó a convertirse en un esquema excepcional de gestión de equipos.

Contenedores vacíos Maersk: qué cambió en los puertos del Golfo
Maersk informó que, hasta nuevo aviso, ya no aceptará la devolución de contenedores vacíos en sus ubicaciones habituales para embarques de importación con destino a Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait, Arabia Saudita (Jubail), Irak y Omán (Duqm). En lugar de ese circuito regular, la naviera redireccionó los retornos hacia depósitos designados en Omán y Arabia Saudita.
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En la práctica, esto obliga a revisar cada operación antes de enviar el equipo a gate-in. El cambio no es menor: modifica el flujo terrestre, altera el cálculo de costos logísticos y exige validar en tiempo real si el depósito originalmente asignado continúa con aceptación activa.
- Depósitos designados principales: Salalah y Sohar, en Omán, y Jeddah, en Arabia Saudita.
- Recepción limitada: algunas plazas siguen admitiendo retornos bajo condiciones operativas específicas.
- Cargos adicionales: en Emiratos Árabes Unidos puede aplicarse un cargo de drop-off para determinadas devoluciones.
Este punto merece especial atención. Para Abu Dhabi y Jebel Ali, la naviera contempla cargos DRP de USD 600 por TEU y USD 1.200 por FEU. En un contexto de márgenes ajustados, este tipo de recargo puede modificar de forma sensible el costo final de una importación, sobre todo cuando hay varios contenedores involucrados o cuando el cliente no había previsto una relocalización del retorno.

Qué pasa con las órdenes de entrega y los cambios de destino
Otro aspecto central de la restricción sobre contenedores vacíos Maersk es el tratamiento de las unidades que ya tienen orden de entrega emitida. Si el depósito indicado en la documentación sigue aceptando vacíos al momento del ingreso, la devolución puede realizarse allí. Sin embargo, si esa ubicación pasa a estado de no aceptación, Maersk puede emitir una nueva instrucción y redirigir el retorno hacia un depósito alternativo.
Esto obliga a reforzar el seguimiento documental y operativo. No alcanza con contar con la orden de entrega original: también hace falta verificar la situación vigente del depósito antes de movilizar el equipo. En escenarios de alta volatilidad, una instrucción válida por la mañana puede quedar desactualizada horas después.
COD, abandono de transporte y Detention & Demurrage
La naviera también ajustó las condiciones contractuales para los casos de Change of Destination (COD) y abandono de transporte. Bajo este esquema, el cliente asume la obligación de devolver el contenedor en la ubicación nominada por Maersk o, si ese punto deja de aceptar vacíos, en uno de los puertos alternativos definidos por la compañía.
En materia de Detention & Demurrage, el punto crítico aparece cuando la devolución transfronteriza al depósito asignado no es legalmente posible o queda restringida por disposiciones de autoridad. En esas situaciones, el importador debe contactar a su representante de Maersk dentro de un plazo de siete días para acordar una solución provisoria compatible con la normativa local.
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Qué implica para importadores y exportadores de Argentina y Sudamérica
Aunque la medida se concentra en Medio Oriente, su lectura resulta relevante para empresas de Argentina y Sudamérica. Muchas cadenas de suministro regionales dependen de conexiones marítimas globales, hubs de transbordo y disponibilidad internacional de equipos. Cuando una naviera reordena el circuito de devolución de vacíos en una zona estratégica, el efecto puede trasladarse a costos, tiempos y disponibilidad de contenedores en otros mercados.

Para operadores de comercio exterior de la región, el principal impacto no siempre aparece como una interrupción total del servicio, sino como una suma de fricciones operativas. Entre ellas, mayores tiempos de coordinación, recargos inesperados, cambios de depósito a último momento, necesidad de redocumentación y una presión creciente sobre la trazabilidad de cada conocimiento de embarque.
- Puede aumentar la exposición a costos de D&D si la devolución no se concreta en tiempo y forma.
- Se vuelve más importante validar el depósito antes de movilizar el contenedor vacío.
- Los importadores deben revisar cláusulas contractuales y responsabilidades de retorno.
- La comunicación entre cliente, despachante, transporte terrestre y naviera pasa a ser determinante.
En otras palabras, ya no alcanza con planificar la operación al momento del arribo. En este contexto, la gestión del post-descarga se volvió una etapa crítica de la logística internacional.
Cómo seguir la restricción sin perder trazabilidad
Frente a este escenario, la recomendación operativa es simple: controlar cada devolución como si se tratara de una instrucción dinámica. Antes de enviar un contenedor vacío al depósito, conviene validar el estado de aceptación, confirmar posibles cargos adicionales y dejar documentado cualquier cambio de destino o excepción operativa. Esa rutina puede evitar sobrecostos y desvíos innecesarios.
Para las compañías que importan desde el Golfo o trabajan con cadenas vinculadas a Medio Oriente, el foco debe estar en la anticipación. Revisar contratos, monitorear avisos locales de la naviera y coordinar rápidamente con todos los actores de la operación será clave mientras siga la contingencia en el estrecho de Ormuz.

