Los derechos de exportación a productos industriales tendrán una reducción progresiva en Argentina a partir de julio de 2026. La medida fue implementada mediante el Decreto 566/2026 y alcanza a sectores que, hasta ahora, tributaban en su mayoría alícuotas de entre el 3% y el 4,5%.
Según informó el Gobierno Nacional, el esquema contempla una baja gradual de las retenciones industriales hasta llegar a su eliminación definitiva en junio de 2027. El objetivo oficial es reducir costos, mejorar la competitividad de las empresas exportadoras y acompañar una mayor inserción internacional de la producción argentina.

Derechos de exportación: qué cambia con el Decreto 566/2026
El nuevo decreto establece dos caminos para la reducción de los derechos de exportación. Por un lado, fija en 0% la alícuota para un conjunto de productos industriales. Por otro, crea un cronograma de baja progresiva para determinadas posiciones arancelarias de la Nomenclatura Común del Mercosur.
Entre los productos que pasan a tributar 0% se incluyen químicos, acero, aluminio, cobre, zinc, estaño, otros metales industriales y parte de la producción automotriz. En paralelo, se aplica una reducción escalonada para petroquímicos específicos, plásticos, resinas, fertilizantes seleccionados, caucho natural y sintético, abrasivos, vehículos y algunas autopartes.
La decisión tiene impacto directo sobre cadenas industriales con participación en el comercio exterior. En muchos casos, la baja de retenciones puede mejorar el precio neto recibido por el exportador y ampliar el margen para competir en mercados externos.
También te puede interesar: El Gobierno flexibiliza la importación de maquinaria usada
Productos industriales alcanzados por la baja de retenciones
La medida abarca sectores relevantes para la matriz exportadora argentina. La industria química, la metalurgia, la producción automotriz y algunos segmentos petroquímicos aparecen entre los principales rubros incluidos.
En el caso de la cadena automotriz, el decreto incorpora automóviles, pick-ups, camiones, ómnibus, carrocerías y ciertas autopartes. Este punto resulta importante porque Argentina cuenta con una producción regionalmente integrada, con fuerte vínculo comercial con Brasil y otros mercados de Sudamérica.
También se incluyen productos como benceno, tolueno y metanol, además de plásticos y resinas como polietileno, polipropileno y PVC. Estos insumos forman parte de cadenas productivas más amplias y pueden tener incidencia en exportaciones industriales con mayor valor agregado.

Un esquema gradual hasta junio de 2027
La eliminación de los derechos de exportación no será inmediata para todos los productos alcanzados. En varios casos, el Decreto 566/2026 establece un proceso progresivo que comenzará en julio de 2026 y finalizará en junio de 2027.
Este cronograma busca ordenar la transición fiscal y dar previsibilidad a las empresas. Para los exportadores, conocer con anticipación la evolución de las alícuotas permite planificar precios, contratos, inversiones y estrategias comerciales con mayor claridad.
Además, la baja de retenciones puede tener efectos sobre la logística internacional. Cuando mejora la competitividad de un producto, también puede crecer la demanda de servicios vinculados a transporte marítimo, carga aérea, almacenamiento, seguros, documentación aduanera y coordinación integral de exportaciones.
Continuidad de una política iniciada en 2025
El Gobierno vinculó esta decisión con el camino iniciado en 2025, cuando se eliminaron retenciones para el 88% de los productos industriales mediante el Decreto 305/2025. Esa medida había alcanzado a más de 4.400 productos y beneficiado a una parte relevante de las empresas exportadoras argentinas, en su mayoría PyMEs.
A ese proceso también se sumó la eliminación de derechos de exportación para actividades agroindustriales de economías regionales y sus cadenas de valor. Entre ellas se mencionaron sectores como la industria textil algodonera, papel, cartón, alimentos y bebidas.
En conjunto, estas decisiones apuntan a reducir la carga fiscal sobre las ventas externas. Sin embargo, su impacto final dependerá de varios factores: demanda internacional, tipo de cambio, costos logísticos, acceso a financiamiento, acuerdos comerciales y capacidad productiva de cada sector.
También te puede interesar: Exportaciones agroindustriales: más de 200 productos argentinos crecieron en 2026
Comercio exterior argentino y nuevos acuerdos internacionales
La reducción de los derechos de exportación llega en un contexto de mayor actividad en la agenda comercial externa. El Acuerdo Comercial Interino entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó su aplicación provisional el 1 de mayo de 2026, con reducciones arancelarias, reglas de origen y mejores condiciones de acceso para distintos productos.
Además, el Mercosur mantiene una agenda de negociación con otros bloques y países. En ese marco, la baja de retenciones industriales puede acompañar una estrategia de mayor integración al mundo, siempre que las empresas logren aprovechar las oportunidades comerciales y cumplir con los requisitos técnicos, documentales y logísticos de cada destino.

Para Argentina, el desafío no pasa solo por reducir tributos. También requiere fortalecer la infraestructura, mejorar la previsibilidad operativa, simplificar procesos y asegurar que las empresas puedan competir con eficiencia en mercados cada vez más exigentes.
Qué implica para exportadores e industrias argentinas
La eliminación gradual de los derechos de exportación puede generar un incentivo adicional para producir, exportar e invertir. En especial, puede favorecer a sectores industriales que ya cuentan con clientes externos o que buscan abrir nuevos destinos.
Para aprovechar este escenario, las empresas deberán revisar sus posiciones arancelarias, analizar el cronograma aplicable, evaluar costos logísticos y proyectar precios de exportación. También será clave coordinar correctamente la documentación aduanera y cumplir con las exigencias de origen cuando existan acuerdos comerciales preferenciales.

