Paro marítimo portuario: impacto en la operatoria del 18 al 19 de febrero

Remolcador en puerto argentino durante paro marítimo portuario

El paro marítimo portuario anunciado por la Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF) introduce una ventana de inactividad que condiciona la operatoria en buena parte del sistema portuario argentino entre las 00:00 del 18/02/2026 y las 24:00 del 19/02/2026. La medida repercute de forma directa en servicios críticos para la rotación de buques, como remolque, practicaje, amarre y determinadas actividades fluviales, pesqueras y offshore.

En términos logísticos, se trata de un evento que obliga a reprogramar arribos, ventanas de atraque, zarpes y secuencias de carga/descarga. La clave no es solo el tiempo perdido: también es el “efecto cola” posterior, cuando se acumulan escalas, turnos, coordinación con depósitos y disponibilidad de equipos.

Qué abarca el paro marítimo portuario y por qué importa

La operatoria portuaria depende de una coordinación milimétrica entre terminales, agencias marítimas, capitanías, prácticos, remolcadores, amarradores y servicios auxiliares. En un paro marítimo portuario, la restricción sobre esos eslabones impacta incluso cuando la terminal está operativa, porque el buque no puede completar maniobras, ingresar a muelle o despachar en tiempo y forma.

De acuerdo con lo informado, el cese de actividades alcanza a:

  • Remolcadores de maniobra portuaria (con restricciones sobre tomas de remolque).
  • Buques areneros en Buenos Aires y el Litoral (con finalización segura de maniobras en curso y luego permanencia en puerto o fondeo).
  • Lanchas de amarre y practicaje, transporte de personal y servicios asociados (con exigencias de seguridad por puerto).
  • Segmento pesquero con afectación sobre zarpadas dentro de la franja horaria indicada.
  • Ámbito fluvial para remolcadores de empuje de carga seca y líquida, con búsqueda de amarre seguro según el caso.
  • Operaciones offshore, manteniendo tareas estrictamente vinculadas a seguridad y suspendiendo las no esenciales.

Buques en rada por paro marítimo portuario y reprogramación de arribos

Servicios críticos afectados: remolque, practicaje y amarre

Remolcadores: el “cuello de botella” operativo

Los remolcadores son determinantes para ingresos, egresos y movimientos dentro de rada y dársenas. Cuando el servicio se interrumpe, se modifica el flujo normal de buques y se incrementa el riesgo de congestión en fondeos, además de alterar el cumplimiento de itinerarios en tráficos regulares. En este paro marítimo portuario, las terminales pueden mantener capacidad instalada, pero sin remolque la rotación queda condicionada.

Practicaje y lanchas: continuidad condicionada por seguridad

El practicaje y el transporte asociado (lanchas de práctico y lanchas de personal) son esenciales para asistir maniobras y cumplir protocolos de navegación. La designación de lanchas de seguridad por puerto apunta a preservar integridad operativa, pero no reemplaza el servicio habitual. En la práctica, esto reduce la capacidad de atender múltiples movimientos en simultáneo.

Practicaje afectado por paro marítimo portuario en puertos argentinos

Amarre: impacto directo en ventanas de atraque

El amarre conecta la programación de muelles con la realidad del arribo. Con servicios interrumpidos, se reordenan prioridades: buques que debían ingresar pueden quedar en rada, y buques listos para zarpar pueden quedar fondeados, generando arrastre sobre turnos de terminal, disponibilidad de grúas y coordinación con transporte terrestre.

Impacto por tipo de buque y carga

El paro marítimo portuario introduce restricciones operativas para distintos segmentos. Aunque el detalle puede variar por puerto y autoridad local, el efecto logístico suele concentrarse en:

  • Contenedores: posibles reprogramaciones de turnos, demoras en cut-off, y presión sobre depósitos y transporte terrestre por cambios de ETA/ETD.
  • Graneles e hidrocarburos: alta sensibilidad a ventanas de carga/descarga y a la coordinación de maniobras; cualquier demora puede tener costo por estadías y contratos.
  • Pesca: alteración de zarpadas y planificación de mareas, con impacto en abastecimiento de plantas y cadena de frío según cada operación.
  • Fluvial: necesidad de amarre seguro y permanencia en posición habitual, afectando rotación de barcazas y movimientos puntuales.

Terminal de contenedores ante paro marítimo portuario y cambios de ventana operativa

Además, cuando se indica que buques con ingreso programado deben fondear en rada, aumenta la necesidad de coordinación para evitar picos simultáneos de arribo al finalizar la medida, especialmente si se acumulan escalas en un mismo corredor.

Qué puede pasar al finalizar la medida

Cuando el paro concluye, el sistema tiende a operar con prioridades para reordenar rada, muelles y zarpes. Es habitual observar:

  • Concentración de arribos y pedidos de servicio en ventanas cortas.
  • Reasignación de turnos de terminal y cambios de secuencia de carga.
  • Mayor presión sobre camiones, depósitos y coordinación documental.

Por eso, además de seguir la evolución de la medida, conviene anticipar alternativas: reprogramación de turnos, ajustes en reservas de transporte y comunicación proactiva con clientes y proveedores.

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