La congestión en China vuelve a condicionar la logística marítima internacional. Las demoras acumuladas en algunos de los principales puertos de contenedores, los cambios de itinerarios y la cercanía de la Golden Week configuran un escenario que exige mayor planificación para las empresas que operan entre Asia, Argentina y Sudamérica.
Shanghái y Ningbo-Zhoushan se encuentran entre los puntos más afectados. La sucesión de fenómenos meteorológicos durante los últimos meses alteró las operaciones y generó un efecto acumulativo sobre las escalas de los buques. Aunque la situación varía entre terminales, la red todavía muestra dificultades para recuperar su regularidad.
Por qué la congestión en China sigue afectando los itinerarios
El problema no se limita al tiempo que un buque permanece esperando para ingresar a puerto. Cuando una nave pierde varios días en una escala, esa demora puede trasladarse al resto de su itinerario y afectar sucesivamente otros puertos.

De acuerdo con información sectorial recopilada a fines de septiembre, cuatro tifones consecutivos provocaron esperas que llegaron hasta las dos semanas en determinados puertos del este y sur de China. Shanghái y Ningbo aparecen entre los principales focos de presión.
Además, una demora inicial de cuatro o cinco días puede transformarse en una diferencia de diez o doce días cuando el buque alcanza una escala posterior. Por eso, la congestión termina afectando a una red mucho más amplia que la terminal donde se originó el retraso.
Para importadores y exportadores, esto puede traducirse en cambios de fechas, modificaciones de buque, omisiones de escala, rollovers y nuevas estimaciones de llegada.
Shanghái y Ningbo muestran una baja confiabilidad
Uno de los indicadores más importantes es la confiabilidad de los itinerarios. Sea-Intelligence informó que durante julio de 2026 apenas el 21% de los portacontenedores llegó en horario a Shanghái. En Ningbo, el nivel fue del 34,6%.
Estos porcentajes muestran que el desafío no consiste solamente en conseguir espacio. También resulta necesario evaluar la previsibilidad real del servicio elegido.
Una tarifa competitiva puede perder parte de su ventaja si la mercadería sufre demoras prolongadas, pierde una conexión o llega fuera de la ventana prevista. Por eso, el tiempo de tránsito teórico debe analizarse junto con la confiabilidad de cada servicio.
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La Golden Week agrega presión sobre las cargas desde China
Octubre suma otro factor relevante. La Golden Week se desarrollará entre el 1° y el 7 de octubre de 2026, pocos días después del Festival de Medio Otoño. Este calendario concentra movimientos logísticos en un período muy reducido.
Durante las semanas previas al feriado, muchas empresas buscan completar producción, trasladar mercadería hacia las terminales y asegurar sus embarques. Luego, la menor actividad de fábricas y otros eslabones de la cadena puede generar un nuevo reacomodamiento de la oferta y la demanda.

Sea-Intelligence advirtió que la combinación entre congestión portuaria y este calendario está generando una elevada volatilidad. Incluso pueden coincidir buques atrasados con servicios originalmente programados para las mismas fechas.
Por eso, los itinerarios previstos para mediados y fines de octubre deberán seguirse con especial atención. Los cambios de último momento, los rollovers y las cancelaciones de viajes pueden modificar una planificación realizada varias semanas antes.
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Las tarifas marítimas muestran comportamientos diferentes
La congestión coincide, además, con un mercado de fletes que presenta fuertes diferencias según cada corredor. Xeneta informó que al 24 de septiembre las tarifas spot desde el Lejano Oriente hacia las costas Este y Oeste de Estados Unidos continuaban en niveles elevados.
Sin embargo, el comportamiento era diferente en las rutas hacia Europa. Desde el 1° de julio, las tarifas desde Asia hacia el norte europeo habían descendido un 29%, mientras que hacia el Mediterráneo la reducción alcanzaba el 38%.
Esto confirma que no existe un único comportamiento para todo el transporte marítimo. Los precios responden a la capacidad disponible, la demanda, la congestión, las interrupciones operativas y las características específicas de cada corredor.
Qué implica para las importaciones entre China y Argentina
La congestión en China no significa que todas las cargas destinadas a Argentina sufrirán automáticamente la misma demora. El impacto dependerá del puerto de origen, la naviera, el servicio contratado, las escalas y las conexiones de transbordo.

Sin embargo, las empresas argentinas con operaciones en curso deberían incorporar mayor margen a su planificación. También conviene controlar con más frecuencia el estado real de cada embarque.
- Confirmar la fecha efectiva de ingreso del contenedor a terminal.
- Verificar si el buque mantiene la escala originalmente prevista.
- Revisar posibles cambios de itinerario o de embarcación.
- Consultar el riesgo de rollover antes de la salida.
- Controlar las conexiones de transbordo.
- Actualizar las fechas estimadas de salida y llegada.
- Contemplar mayor margen en inventarios y fechas de entrega.
Estas precauciones resultan especialmente relevantes para mercadería destinada a procesos productivos, cargas con compromisos comerciales definidos o productos cuyo tiempo de tránsito resulte crítico.
Más buques en 2027 no resuelven el problema inmediato
Mientras los puertos enfrentan dificultades operativas, la capacidad mundial de transporte marítimo sigue creciendo. El libro de órdenes de portacontenedores supera actualmente los 14 millones de TEU, equivalentes a alrededor del 42% de la flota existente.
Las proyecciones de BIMCO indican que la capacidad global, actualmente cercana a 34 millones de TEU, podría alcanzar 37,7 millones hacia fines de 2027. Para ese año están previstas entregas por aproximadamente 3,2 millones de TEU.
Sin embargo, una flota más grande no elimina automáticamente las demoras. La capacidad efectiva también depende de los puertos, los itinerarios, los desvíos de rutas, la velocidad de navegación y las decisiones comerciales de las navieras.
Por eso, el mercado puede combinar períodos de mayor oferta de buques con episodios de congestión que reduzcan temporalmente la capacidad disponible.
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