La congestión portuaria en China se agravó tras el paso del tifón Dolphin por la costa oriental del país. El fenómeno obligó a suspender operaciones en Shanghái y Ningbo-Zhoushan, alteró itinerarios marítimos y dejó una importante acumulación de buques y contenedores que podría tardar varias semanas en normalizarse.
Dolphin tocó tierra el 9 de agosto en la provincia de Zhejiang con vientos sostenidos de hasta 151 km/h. Además de las interrupciones portuarias, el temporal provocó inundaciones, evacuaciones y fuertes restricciones en el transporte aéreo, ferroviario y terrestre de una de las regiones logísticas más importantes de Asia.
La congestión portuaria en China afecta a Shanghái y Ningbo
Las autoridades habían cerrado preventivamente instalaciones de Ningbo-Zhoushan y terminales de Shanghái ante la llegada del tifón. En Ningbo, las operaciones portuarias fueron suspendidas el 7 de agosto, mientras que Yangshan y Waigaoqiao, en Shanghái, interrumpieron actividades desde el 8 de agosto.

El cierre también alcanzó patios de contenedores y algunos servicios de barcazas. Cuando el clima permitió retomar la actividad, el desafío dejó de ser únicamente meteorológico: los puertos tuvieron que comenzar a absorber el volumen de buques y carga acumulados durante la interrupción.
Datos publicados por Kuehne+Nagel el 12 de agosto muestran la magnitud del reacomodamiento. Para esa fecha, 117 buques habían regresado al área de fondeo de Shanghái y otros 60 al área de Ningbo. La compañía también informó que la capacidad de portacontenedores afectada en el norte de Asia superaba los 2,4 millones de TEU.
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Demoras de buques y riesgo de roleo de contenedores
La reapertura no eliminó de inmediato las demoras. Kuehne+Nagel registró al 12 de agosto un promedio móvil de siete días de 3,95 días de espera para buques en Shanghái y 2,26 días en Ningbo. A su vez, información recogida por The Loadstar indicó que algunos sitios de atraque de Yangshan llegaron a registrar esperas de hasta 12 días.
Este escenario aumenta el riesgo de rollover o roleo de contenedores, omisiones de escala y cambios de itinerario. Las navieras pueden reordenar escalas para recuperar cronogramas, mientras que los exportadores e importadores deben revisar con mayor frecuencia las fechas estimadas de salida y llegada de sus cargas.

La congestión portuaria en China también puede trasladar presión hacia otros puertos asiáticos. Cuando una terminal concentra buques demorados, los efectos pueden propagarse por la rotación de las naves, los transbordos y la disponibilidad de equipos en otros puntos de la red.
Por qué el impacto puede extenderse varias semanas
El problema central es el volumen acumulado. Aunque Shanghái y Ningbo comenzaron a reanudar sus operaciones, los buques que aguardaron fuera de las áreas portuarias deben volver a ingresar, conseguir ventana de atraque, completar sus operaciones y retomar servicios que ya llegan con retraso.
Además, la carga que no pudo ingresar a terminal durante los cierres debe reprogramarse. Esto genera presión sobre patios, turnos de camiones, depósitos y conexiones terrestres. El proceso se vuelve más complejo cuando coinciden llegadas atrasadas con los servicios que ya estaban programados para los días posteriores.
Por ese motivo, operadores logísticos y analistas del sector advierten que el backlog podría necesitar varias semanas para despejarse. La evolución dependerá del ritmo operativo de las terminales, de las decisiones de las navieras y de la ausencia de nuevas interrupciones meteorológicas.
Shanghái concentra las mayores demoras
Dentro de la congestión portuaria en China, Shanghái aparece como uno de los puntos más exigidos. El promedio de espera informado después del tifón fue superior al de Ningbo, mientras que Yangshan registró situaciones puntuales considerablemente más largas.
Esto resulta especialmente relevante por la escala del complejo portuario de Shanghái y su función dentro de las rutas Asia-Europa, transpacíficas y de conexión con otros mercados. Una alteración sostenida en este hub puede repercutir sobre servicios que no tienen a China como destino final.
Qué implica para las cargas entre China y Argentina
Para importadores y exportadores argentinos, la principal consecuencia potencial no es solo una demora en origen. La congestión portuaria en China puede afectar la confiabilidad de los itinerarios, las conexiones de transbordo y la disponibilidad de espacio en determinados servicios.

El efecto concreto dependerá de cada naviera, puerto de salida, ruta y fecha de embarque. Por eso, no es posible asumir que todas las cargas desde China hacia Argentina sufrirán la misma demora. Sin embargo, en un contexto de acumulación portuaria conviene reforzar el seguimiento operativo y contemplar márgenes adicionales en la planificación.
- Confirmar la fecha efectiva de ingreso del contenedor a terminal.
- Revisar posibles cambios de buque, escala o itinerario.
- Consultar si existe riesgo de rollover antes del embarque.
- Controlar conexiones de transbordo y nuevas fechas estimadas de llegada.
- Coordinar inventarios con márgenes que contemplen demoras extraordinarias.
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La normalización será gradual
El paso de Dolphin dejó atrás la fase más crítica de cierres preventivos, pero la recuperación logística todavía requiere tiempo. Las terminales deben procesar simultáneamente la carga atrasada y los servicios que continúan llegando, mientras las navieras buscan recomponer sus cronogramas.
La congestión portuaria en China seguirá siendo un factor a monitorear durante las próximas semanas, especialmente para empresas con embarques desde Shanghái o Ningbo-Zhoushan. Para el comercio exterior argentino, anticipar desvíos y mantener información actualizada puede reducir el impacto de cambios de itinerario y demoras.
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